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Tangas de menta, dildos de caramelo, esposas de gomilona. El placer de comer ahora se puede enlazar a la perfección con el deseo sexual. Es que la ropa interior comestible es un producto que logra encender más de un sentido para las relaciones íntimas. El juego de mordiscos, sumado a los sabores y aromas crean un clima especial para el encuentro sexual.
Así, las tangas saborizadas con chocolate y los dildos comestibles con sabor a fresas dan un toque distinto a la intimidad y despierta una fantasía recurrente entre las sábanas, conjugando la pasión con el deseo de morder y deshacer con los dientes al otro.
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